domingo, 10 de enero de 2016

Un salto en los relatos

Me pongo los auriculares y la música fuerte, escucho bien los sonidos en cada cambio de la canción que oigo. Escucho incluso algunas partes que desconocía.

Los pongo algo y pienso que me quedan tres semanas para iniciar un cambio a lo cotidiano.
Se vienen las incertidumbres como cascada encima mío y preguntarme y responderme que no extrañaré algunas cosas.

Subo un poco más el volumen y es que mi hermana habla demasiado fuerte y no la quiero escuchar. Conversa en la sala con mi padre, conversan muchas cosas que no quiero escuchar, sobre mi otra hermana, sobre su esposo, sobre la posibilidad de que este tenga un nuevo trabajo ya que lo han despedido y sobre que su esposa en vez de apoyarlo en que tome el posible trabajo le dice que no sirve para ello.

Es tan absurdo. Tiene dos hijos, si tuviera dos hijos hasta limpiaba el piso... Se come con dinero, se paga con dinero.

Escucho levemente la conversación pues tampoco quiero subir la música más allá de volumen 34, y es que la escucho a ella, sí que habla fuerte.

Cierro un poco los ojos y me voy con la música y pauso la escritura y me vienen a la mente los años de estudio, viviendo en una casa ajena, arrendando una habitación, viviendo allí durante 5 años con personas diferentes.

Se me pasan varios momentos en esa habitación que era lugar de estudio, cocina, dormitorio, sala, comedor, lugar de risas, llantos y visitas. Era un lugar prestado pero mío alguna vez me puse los auriculares así cuando había algún momento que quería olvidarme del mundo.

Quizás sea egoísta pero lo que me pasa ahora no lo extrañaba y dudo extrañarlo, tener que escuchar conversaciones aunque tenga la puerta cerrada, escucharlas tan fuerte que no pueda dormir pues soy algo delicada para dormir con ciertos ruidos y tener que escucharla cuando me cambia el tema musical.

Pienso que viajare en tan solo tres semanas, cambiaré los helados, el calor y las termitas. El agua, el aire, lo seco de todo, el horario, el sol quemante, acariciar a mi perro, las conversaciones que no quiero saber, las cosas de la la familia que me duele enterarme y que no quiero escuchar, se pausará todo, hasta mi música. Escribir a estas horas en mi cama.

Habrá solución a mi incertidumbre y más de esta, habrá lo que veo ahora al cerrar mis ojos y cosas que no logro ver.

Estoy tan nerviosa y escucho música muy fuerte pues no quiero escuchar más que a mi ahora.
Estoy tan ansiosa que se me movió el horario de sueño que me tenía contenta de haber logrado.
Estoy tan feliz que no puedo sacarlo.

Volveré a estar lejos como en esos años de estudio, pero no estaré sola ahora y no tendré tantos miedos.

Ansío verte.

Ya es tarde, ya siento el sueño caer por mis párpados pero no podré dormir aún pues mi hermana y mi padre son volantín sin carrete, hablan por horas y creo que pueden seguir fácilmente otra hora más mientras escucho música en un idioma que no entiendo del todo, el inglés. Podría dormirme escuchando esta música con mis auriculares pero hace tiempo perdí la práctica para que no duela.

Llore un poquito mientras escribía, llorar hace bien... me siento bien y luego que termine de escribir me quedaré mirando el techo escuchando música y dejando de pensar, para concentrarme en lo que oigo.



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