miércoles, 30 de diciembre de 2015

Relato número dos


Ella será… Él será



Tengo cuatro hermanos, un solo hombre. Estábamos en la sala con mis hermanas, diré que son la mayor y la del medio aunque comparta ese lugar con mi hermano, pero para hacer entendible el relato. Mi sobrino aún no nacía (hijo de mi hermana mayor) conversábamos sobre ropa de bebes, cosas que iba a necesitar y otras cosas. Mi sobrina de dos años jugaba en medio con nosotras (hija también de mi hermana mayor) cuando mi hermana del medio dice:

-    Ella es una linda princesa y cuando nazca su hermanito será un deportista.
-    Igual puede ser ella deportista – digo yo
-    No, ella será princesita
-    O hada – dice mi hermana mayor
-     Pero puede ser deportista también.

Insisto y cambia el tema, la verdad no tengo nada en contra de las princesas pues a mi me gustaban de niña aunque no recuerdo querer ser una. 

Pero ya sea que mi sobrina sea princesa, hada o bailarina y mi sobrino deportista, aventurero o investigador siento incomodidad por estas conversaciones.

Es cierto que cuando hablan de ¿qué será de grande? Dicen ambas que quieren que sea Doctora, sobre mi sobrino aún no oigo nada.

No me molesta que sea princesa o hada, pero puede ser deportista, aventurera o dinosaurio. Entonces por pensar así me siento incómoda, creo que estoy en lo correcto, sin embargo la diferencia con ellas me hace sentir rara.

¿Por qué?  Porque veo que pienso diferente y que mi pensamiento no calza con el reflejo de lo que son mis hermanas y de lo que debiera ser ¿o no debiera ser? ¿realmente alguien está mal por pensar en que niña es rosa y niño es azul?

Lo que me trae a recuerdo que la ropa de bebe para niña es cuello con corte circular y la ropa de niño con corte V 

¿Es necesario? entonces vuelve el ¿por qué? que quizás sé pero no logro cuajar del todo. 




lunes, 28 de diciembre de 2015

Relato Número uno


Hola a quien que pase por aquí, hace mucho no publico nada y he venido con estos pequeños relatos que quiero soltar sobre situaciones cotidianas que me agotan y que supongo sólo quiero contarlas y ya para poder entenderlas.

Llevo dos años en casa desde que llegué de estar estudiando fuera siete años, este mes se cumplen esos dos años. Y las cosas cotidianas que antes eran tan regulares o normales, con mi crecimiento personal ya no las veo así.

Quizás exagero y me confunden/molestan cosas que en realidad son comunes, quizás no exagero y he aprendido a ver de otra manera las cosas.




El teléfono suena 


En la sala estamos con mi papá, yo sentada en el comedor, él en el sofá. Miramos la televisión. Voy al baño y a los pocos segundos el teléfono suena.

Y sigue sonando, mi papá está a unos tres pasos del teléfono, le digo desde el baño que conteste y como nadie responde supongo que ya no está en la sala a pesar que el televisor se escucha.

El teléfono suena, entonces oigo que me dice:
- Parece que están llamando - y contesto
- Estoy en el baño.
- Sí, es que es para que contesten.
- Pero estoy en el baño - le digo desde el interior mientras el teléfono suena. Pasan un par de segundos mientras ya me decido a pararme de lo que intenta hacer en el baño y mi papá grita.
- Alguien tiene que contestar.
Salgo del baño con cara de enfado y voy al teléfono el cual justo deja de sonar.

Mi papá ni se inmuta, sigue mirando el televisor.
- ¿Por qué no contestó?  - le digo volviendo al baño
- Ah? qué?
- El teléfono si está ud aquí pue
- Ah no, es que como saliste del baño.
- ufff-

No discuto más y prefiero no entrar al baño, si llaman otra vez es mejor estar atenta.

El teléfono suena, otra vez

Almorzamos, mi papá se sienta al lado del teléfono. Tan justo que ni estirar el brazo debe. Mi mamá que se ha levantado por más arroz está en la cocina, en la mesa quedamos mi hermana  y yo. El teléfono suena.

Ya al primer pitido si estás al lado contestas. Él no lo hace ni lo hará. Mi papá lo deja sonar 
- Papá conteste - digo
- Ah... ¿qué? - con esa respuesta mi hermana ya se está poniendo de pie, yo estoy más cerca que mi hermana me levanto de la mesa y aparece mi mamá a velocidad cósmica de la cocina para contestar. 

Ya ha sonado tres veces y él sigue comiendo como si no escuchara nada. Al colgar me queda la sensación de siempre, ese malestar. 

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Mi papá nunca contesta el teléfono si hay alguna de nosotras, incluso si no hay ninguna. Ya ha pasado que estando él en casa y al llegar con mamá del centro hemos hecho la pregunta de costumbre ¿llamó alguien? y más de una vez a contestado 
- sonó el teléfono pero no contesté a mi me llaman al celular y no había nadie -

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¿Para mi hermana y mi madre es tan común esto?, la respuesta es si.

¿Por qué?, no estoy segura pero puedo pensar que es costumbre. Desde niña que recuerdo que él no contesta el teléfono de casa pues era deber de mi mamá contestar, tomar el recado y decirle.

Pero, ¿por qué?  ummm es difícil responderse una misma.